Jueves

Jueves 24 de Mayo del 2012:

Todavía le sigo dando vueltas a las preguntas que me hizo ayer mi ayudante respecto a la visita que tuve. No creo que sepa nada de lo que estoy planeando, pero no hay que dejar nada a la casualidad. Hoy cuando llegue al trabajo intentaré investigar este tema.

Desayuno como todos los día pero hoy estás un poco irascible, me preguntas que es lo que estoy haciendo últimamente en el trabajo que me hace llegar tan cansado a casa. Te explico que queda muy poco en nuestro proyecto y que cada vez estamos más cerca de descubrir la última cura.

Te conozco y sé que mi explicación no te ha dejado tranquila, sé que sospechas algo. Que no te estoy contando toda la verdad, pero no puedo hacerlo por más que quiera. Nadie puede saber nada, pues quizás el contárselo a alguien sería el error que llevaría al fracaso la empresa que con tanto ahínco llevo ejecutando. Ni siquiera tú, mi amor.

Estudio los síntomas que vi ayer en el cuerpo y son los esperados, el virus se desarrolla a gran velocidad y sólo deja de actuar cuando el cuerpo al que ha invadido deja de existir, luego desaparece y no deja ninguna señal de su existencia. Es perfecto.

Además la facilidad con la que puede ser propagado lo hace único. Basta con respirarlo, inhalarlo o que sea inyectado y las cepas empiezan a procrearse dentro del especímen hasta sesgar su vida. Pero esto no lo hace especial, lo que lo hace maravilloso es que sólo puede ser destruido una vez haya cumplido su cometido. Una parte morirá con el cuerpo al que se ha unido pero otra seguirá buscando cuerpos en los que desarrollarse y morir y no dejará de hacerlo hasta agotar el objetivo por el que ha sido fabricado.

No puede ser detectado en la persona que ha sido contagiada puesto que desaparece. Y lo más significativo de todo y por lo que he estado tantos años trabajando en ello es que cumple un requisito marcado por mi y que lo hace ser la salvación de este mundo conocido.

Actúa en personas mayores de 20 años, a esta edad hay una serie de cambios genéticos en las personas, y lo que he conseguido es que el virus sólo actúe en estos casos.

Es mi gran legado a la humanidad, todos los mayores de 20 años desaparecerán, morirán y dejarán paso una nueva generación sin los ideales desfasados con los que nos guían nuestros gobernantes.

Será necesario un nuevo orden mundial, pero eso os lo dejo a vosotros, a los salvadores y creadores del nuevo mundo. La Tierra se está haciendo vieja, nos estamos haciendo viejos y no sabemos decir basta. Queremos seguir manejando el mundo a nuestro antojo y no vemos que hemos de dejar paso a la juventud antes de que ellos también se hagan viejos y sigan nuestros pasos.

Espero que no os equivoquéis y no caigáis en los mismos errores en los que hemos caído nosotros. Es necesario que este mundo tal y como lo conocemos desaparezca y se construya uno nuevo.

Toda esta idea me hace olvidar de lo que aún me queda por hacer. Tengo mucho trabajo que terminar antes de creerme vencedor.

Una de las cosas que me queda por hacer es investigar la curiosidad que le llevó a uno de mis ayudantes a preguntarme tan insistentemente por el visitante del otro día.

Decido hacerlo y entablo una conversación con él, primero hablando de otras cosas para luego acabar preguntándole por si conocía a la persona que me vino a visitar. Me cuenta que la cara le recordaba a un mendigo que había visto hace poco cuando su coche se detuvo en un semáforo y una persona se le acercó para pedirle limosna. Le digo que está equivocado, que no puede ser la misma persona, y él rehuye de mi insistencia y se niega a aceptar mis explicaciones pidiéndome el nombre del visitante a lo que le digo que no es asunto suyo y que más le vale no meterse en líos innecesarios.¡Maldita sea!

¿Porqué siempre tiene que haber personas que sienten la necesidad de saber todo lo que ocurre a su alrededor? Esto es un problema que no puedo dejar pasar. Cualquiera sabe si es posible que pueda empezar a investigar por la persona en cuestión y llegue a encontrar la verdad.

Es muy tarde y todos han abandonado el trabajo, es hora de ir a casa. Éste último inconveniente no me deja pensar en nada más. Mañana he de solucionarlo, queda muy poco para el día señalado y he de evitar cualquier problema que dificulte la ejecución del plan.

Llego a casa y encuentro una nota en la que mi mujer me explica que no vendrá a dormir esta noche.Que su madre se encuentra mal y se quedará con ella toda la noche. Mejor, menos problemas.

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