Sábado

Sábado 26 de Mayo del 2012:

Hoy sólo tengo previsto visitar el laboratorio por la mañana para recoger la muestra donde se encuentra el virus. Hoy es cuando sacaré la cepa de su lugar de creación. Me será fácil pasar todos los controles rutinarios, el sábado va muy poca gente a trabajar y los guardas apenas hacen caso de la gente que por allí deambula.

Saben de mi fanatismo por mi trabajo y ven normal que en un día festivo me pase por el laboratorio.

En cualquier caso si por alguna casualidad me registran más de lo normal y descubren el tubo de ensayo que he de sacar, no tendré problema en hacer que en ese mismo instante mi gran creación comience su cometido. Quiero hacerlo todo como lo tenía pensado, y me gustaría que no hubiese hoy ningún tipo de problemas que me hicieran adelantar mi fin, todo a su debido momento.

Saludo a los guardias de la entrada y ellos hacen lo mismo más por rutina que por cordialidad. Son muchos años viéndome entrar y salir cada día.

Hoy no tendré ayudantes, es día festivo y no tienen costumbre de trabajar. Son felices cumpliendo su horario y no son capaces de ni siquiera sacrificar un poco de su vida por lo que más importa, su trabajo.

Con sumo cuidado y mucho respeto cojo el tubo de ensayo donde se encuentra el poder de la salvación de este mundo, la gran creación que con tanto esfuerzo, y no sin una pequeña dosis de suerte, hará que por fin este mundo encuentre su cura. La que con tanto anhelo siempre ha necesitado y que nunca nadie ha sabido suministrársela. Son pocas las horas que quedan para el gran día.

Paso el tiempo esperando hasta el mediodía que es cuando normalmente acabo los sábados. No pienso en nada, sólo en que nada puede salir mal. Dejo mi mente en blanco intentando desviar cualquier pensamiento de que algo falle, pero todo está calculado al milímetro, cualquier detalle está más que pensado.

Todos los controles hasta la salida me parecen que están a punto de dar la alarma cuando paso por ellos. Los nervios empiezan a traicionarme, pero he de sobreponerme a ellos, todo depende de mí. He de ser fuerte y no dejar que noten nada, cualquier síntoma de debilidad pude llevar al fracaso mi gran plan, no puedo dejarme vencer.

Sólo me falta el último control, y consigo pasarlo sin dificultad. Los guardas me saludan despidiéndose sin apenas mirarme, sin saber que son partícipes de lo que llevo entre manos.

Me dirijo al coche sabiendo que las cámaras me están grabando, que están dejando para la historia el momento en que su salvador salió a la luz. Tengo una sensación de triunfo, la alegría que siento es inmensa, nada se le puede comparar.

Llego a casa justo a la hora de comer, como cada fin de semana y mi mujer está esperándome. Nos saludamos y antes de sentarme a la mesa guardo mi preciado tesoro en mi despacho donde sé que nadie entrará y donde nadie podrá encontrarlo. Hoy no es el gran día, falta uno más y todo se habrá cumplido. Mañana se verá cumplido mi gran sueño, mañana será el gran día. No se porqué elegí un domingo, quizás por reminiscencias religiosas o por ser un día en el que podría ir al centro de la ciudad sin levantar sospechas en el laboratorio.

Y ahora que ya está todo listo mi mente empieza a relajarse, a pensar que ya nada puede inmiscuirse en mi plan. Por una vez en esta semana puedo descansar.

Me llamas que la comida se enfría. Ahora que siento tu voz me doy cuenta lo mucho que te quiero, quizás sabiendo que sólo nos quedan horas de estar juntos, me haga sentir que te amo.

Sé que estás preocupada por el comportamiento de ésta última semana. Quizás puedas pensar que he tenido un comportamiento algo raro, pero es imposible que puedas llegar a sospechar de mi doble vida. Me ves como un científico con total devoción por su trabajo, piensas que mi dedicación es para encontrar una cura que pueda salvar vidas. Y en verdad es lo que haré, salvar vidas, pero no de la forma que puedas llegar a pensar.

Pasamos la tarde juntos sentados en el sofá, hablando del trabajo, de tu madre, de la vida. Me acerco y te beso. Me miras sorprendida pero no te dejo lugar a réplica, sigo besándote y te fundo en un abrazo. Sonríes y te llevo a la cama. Esta noche sólo necesito saber de ti, hacemos el amor repetidamente, sintiendo que será la última vez que lo haremos.

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