Viernes

Viernes 25 de Mayo del 2012:

Hoy estoy decidido a solucionar el problema con mi ayudante. El estar sólo toda la noche me ha dejado pensar en cómo solucionarlo.

Me dirijo al trabajo, saludo a los guardias y enfilo hacia mi laboratorio. Soy el primero en llegar y me entretengo con unas probetas de ensayo esperando a que lleguen mis tres ayudantes. Llegan puntuales, es una de las cosas que saben que han de respetar, el horario es sagrado.

Hablo con el curioso y quedamos en que como el científico que vino a verme está de vacaciones en nuestra ciudad no hay inconveniente en pedirle si puede cenar con nosotros. Hago una llamada falsa haciendo ver que reservo una mesa para tres en un restaurante de la zona y le hago saber que después del trabajo iremos directamente en mi coche. Acepta y se marcha a cumplir con el trabajo que le he puesto para hoy.

Problema casi solucionado, esto es un pequeño retraso, pero no hay prisas si con ello no se ve comprometido el plan al que tanto tiempo le he estado dedicando.

Dedico el resto del día pegado al ordenador mirando el ritmo de propagación estimado y me asombro ante la velocidad con la que el virus puede hacerlo.

Los primeros días la propagación será muy rápida puesto que el virus actuará en ciudades en las que hay millones de personas, luego poco a poco irá decreciendo puesto que se hará más difícil encontrar humanos en los que propagarse, pero ya será demasiado tarde para la salvación de este planeta.

La habilidad por la humanidad de construir ciudades cada vez más grandes y con más habitantes hará el trabajo mucho más fácil.

Se hace de noche y es la hora en la que había quedado con el curioso. Me viene a buscar sin saber lo que le depara el futuro. Inconsciente. Serás otra víctima necesaria. Una baja colateral como le llaman.

Salimos por los controles de seguridad, no sin antes decir que se me ha olvidado una cosa y que he de ir a buscarla. Así nadie nos verá salir juntos y no podrán asociarme con tu desaparición.

Decido cambiar en el último momento y quedamos en una dirección que te doy para así no poder ser grabados por las cámaras del parking. Cuando llego a la dirección que te he dado estás esperando fuera del coche, llego con las luces apagadas y aparco el coche unos metros antes sin ser visto. No hay nadie, he buscado una zona por la que a estas horas poca gente la frecuenta. Veo tu cara de preocupación preguntándote porque te habré dado esta dirección , pero no sospechas nada. Me acerco sigilosamente por detrás sin que me oigas y paso un hilo de acero por detrás de tu cabeza apretándolo con todas mis fuerzas. Siento la sorpresa en tus ojos, y tu mirada me pide explicaciones del porqué estoy haciendo esto. Te susurro al oído que no luches, que estés tranquilo; pero no paras de patalear y de intentar librarte de mi. No pasa mucho tiempo hasta que dejas de luchar y caes inerte a mis pies. No siento nada, sólo que eras un impedimento, una piedra en el camino que tenía que ser retirada. Otro asesinato, ya van dos en menos de una semana. ¿Asesinato? No, es un pequeño precio que hay que pagar.

Me deshago de las pruebas que puedan incriminarme quemándolas y enterrándolas, y cargo con el cuerpo hasta una zona en la que hay una serie de despojos y basura acumulada. Meto el cuerpo entremedio de toda esta basura y me alejo pensando en que cuando te encuentren ya será tarde.

Doy gracias a que de los tres ayudantes tu eras el único que no tiene familia en esta ciudad, por lo tanto nadie te echará en falta estos primeros días. Todo va en mi favor, hoy es viernes y llega el fin de semana. Dos días en los que no trabajáis y dos días en los que nadie en el laboratorio te echará de menos.

Subo al coche y me voy a casa. Hoy estoy más cansado que nunca, éste último acto de esta noche me ha dejado sin resuello y necesito descansar. Ya sólo quedan dos días y todo habrá acabado. He de seguir sin desfallecer, no puedo venirme abajo ahora.

Encuentro a mi mujer preocupada, me cuenta que su madre no se encontraba muy bien pero que no ha sido nada. Cenamos y llega la hora de dormir. Un simple beso y nos despedimos hasta mañana. Estate tranquila, todo acabará muy pronto.

 

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