Jueves

Jueves 24 de Mayo del 2012

Mientras desayunamos te pregunto por el trabajo, quiero saber cómo va el proyecto, si falta muy poco para que lo publiquéis. Pero hoy tampoco tienes ganas de contarme nada relevante. No creo lo que me dices, no es que no te crea, siento que me estás ocultando algo más.
Estoy algo nerviosa por la cita de hoy con tu ayudante, quizás él me cuente más cosas.

Nos despedimos y paso la mañana en casa.

A media tarde recibo una llamada inesperada de Isaac, el ayudante de mi marido. Se le nota un poco exaltado, me pide que tengamos la cita pendiente en el laboratorio. Doble preocupación, la primera por saber qué es lo que me contará y la segunda por quedar en el laboratorio. Acepto pero no sin antes quedar a una hora en la que mi marido ya no se encuentre trabajando. Estoy preocupada, nunca antes había ocultado nada a mi marido y ahora estoy jugando a detectives.

Estuve todo el resto de la tarde muy nerviosa, me sudaban las manos y no podía pensar en otra cosa que no fuera en ti. Me daba un vuelco el corazón cada vez que escuchaba un ruido pensando que hoy también llegases pronto y me sorprendieras.

No aguanté más la presión, me subí al coche y me fui horas antes de la hora señalada. No fui directamente al laboratorio para que no vieras mi coche y te extrañaras. Pensé que te estaba mintiendo, escondiéndome como cualquier delincuente, pero debía saber lo que me ocultabas.

Esperé en el coche hasta que una nueva llamada de Isaac me sobresaltó; todo estaba listo, me esperaría en la entrada de la empresa. Encendí el motor del coche y conducí hasta el párking exterior de la empresa química. Bajé de mi Fiat Cinquecento, regalo de nuestro segundo aniversario, y fui hacia la entrada donde Isaac y dos guardias me esperaban. Tenía una ficha falsa preparada en la que ponía un nombre que no llego a recordar y que figuraba como pariente de tu ayudante. Siempre te quejabas de la falta de profesionalidad de los vigilantes de seguridad y me di cuenta de que fue muy fácil falsificar un pase. No me preguntaron nada gracias a que iba acompañada por alguien de la empresa o quizás porque no les importaba; la cuestión es que entré con Isaac y me llevó hacia el laboratorio, una vez allí me explicó que llevaba un tiempo observándote sin que te dieras cuenta y que tu comportamiento cada vez era más raro.

Me contó que no querías que nadie entrara en tu despacho y que últimamente era mucho el tiempo que pasabas solo, inmiscuido en tu trabajo. Desde hace un tiempo el estudio sobre la cura en la que trabajábais no avanzaba como debía y este hecho preocupó a Isaac de tal forma que empezó a tener dudas sobre tu rendimiento. Además, lo más importante es que ayer tuviste una visita de una persona que, según tú, era un gran científico amigo tuyo, y a la que Isaac reconoció como un mendigo con el que se había cruzado hacía poco. Esta mañana te preguntó por esa persona y me contó que le evitaste de malas maneras, cosa que motivó a tu ayudante a indagar un poco más en el asunto. Y la sorpresa es que me enseñó una sala donde experimentáis y ví un cuerpo casi descompuesto, un cuerpo humano!!!

No puedo contemplarlo, y no puedo llegar a creer que todo esto lo hayas hecho tú….no puedo, lo siento pero….no puedo!!!!!

Me es mucho más difícil cuando leo en tu diario que no tienes remordimientos, como si fueses un asesino profesional y nada pudiera interferir en tu meta final.

Issac está muy nervioso y me dice que debemos llamar a la policía. Le aconsejo que se calme y que pensemos un poco en la situación; tiene que haber una explicación racional. Le convenzo para que me de un día más antes de llamar a la policía, un día para que pueda hablar contigo y me des una explicación lógica de por qué has llegado hasta este extremo. Es difícil convencer a alguien ante semejante atrocidad pero logro disuadirlo y decidimos no contarle a nadie nada de lo que hoy hemos visto. Le pido que actúe de la manera más natural posible y que mañana vaya a trabajar como si no hubiera pasado nada.

Recuerdo que te dejé una nota en casa excusándome de mi presencia en casa durante la noche, diciéndote que mi madre estaba enferma y que debía pasar toda la noche con ella. Es la primera vez que te miento pero era necesario hacerlo para que no sospecharas que faltara en casa cuando tú llegases después del trabajo. Isaac me insiste en que puedo quedarme con él en su casa pero ya tenía buscada una habitación en un hotel en las afueras de la ciudad. Nos despedimos, no sin antes volver a repetirle que me dé un día para intentar solucionarlo todo y que estaremos en contacto por si sucediera algo más.

Me voy al hotel. Me doy una ducha para refrescarme y relajar la tensión que llevo acumulada de todo el día estresante y suena el móvil. Eres tú preguntándome cómo está mi madre y si necesito algo. Hablamos y me das las buenas noches. He estado muy cortante contigo, te dije que estaba cansada del viaje y del cuidado de mi madre, te lo creíste y una vez colgado el móvil me fui a dormir, aunque creo que no conseguí hacerlo en toda la noche.

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